Unai Orradre llegó con un reto claro: necesitaba una marca que lo representara dentro y fuera del circuito. Joven, ambicioso y con una trayectoria en construcción en Moto2, la identidad tenía que transmitir velocidad sin caer en los clichés del motorsport.
Desarrollamos la identidad completa desde cero: naming visual, logotipo principal, sistema de color, tipografía y aplicaciones sobre casco, mono y redes sociales.